¿Qué materiales son más saludables?

Para entender la respuesta a esta cuestión, primero hay que ver ¿qué características deben tener éstos para considerarse saludables?

Deben de ser higroscópicos.

Es decir, tener la capacidad de absorber humedad del aire que lo rodea, evitando condensaciones, moho y otros daños. Esto se consigue en los primeros 2 o 3 centímetros superficiales del interior: revoques, revestimientos y suelos. También se debe considerar la capacidad de devolver esta humedad al ambiente, regulándola. Estos materiales también ayudan a la absorción de malos olores y sustancias tóxicas.

Deben de permitir la difusión del vapor de agua.

Es decir, permitir que el agua en forma de vapor del interior de la vivienda salga hasta el exterior. Al igual que los anteriores, ayudan a la absorción de malos olores y sustancias tóxicas.

Deben de ser lo más naturales posible.

Ya que esta característica conlleva una serie de ventajas: no crean cargas electroestáticas, no emiten tóxicos perjudiciales.

Ahora sí, podemos dar un listado de algunos de los materiales considerados como saludables. Para ello, los dividiremos en varios grupos según su localización:

  • Estructura y fachadas: madera, tierra cruda, ladrillo, hormigón celular, piedra.
  • Suelos: madera, bambú, piedra natural (excepto granito), linóleo, barro cocido, cerámica.
  • Paredes y techos: barro, yeso natural, revoco de cal i arena, placas de yeso y fibras de madera.
  • Materiales aislantes del frío y calor: celulosa, cáñamo, fibras de madera, corcho, fibra de coco, perlita, algodón reciclado, paja.
  • Pinturas: a base de cal, a base de silicato, de arcilla, a la cola, a la caseína, papel.
  • Protección de la madera: lasur, cera de abeja, aceites vegetales (linaza, oliva, girasol, nuez).

Infografía sobre materiales

¿Por qué no aparecen en esta lista los materiales más utilizados?

El acero, tiene una energía gris (energía utilizada en el proceso de fabricación, desde la extracción de las materias primas hasta la destrucción del mismo en caso de derribo) elevadísima, de 140 GJ, mientras que la madera, por ejemplo, tiene solo 40 GJ. Además, el acero modifica los campos magnéticos terrestres, produciendo alteraciones que afectan a nuestra salud.

El hormigón, tiene una energía gris de 220 GJ. A parte de esta característica, el hormigón, contiene una cantidad de agua de 195 l por cada metro cúbico, al realizar la mezcla. De estos 195 l, cuando el hormigón se ha curado y ha fraguado (después de 28 días) le quedan en su interior unos 105 l/m3, de los cuales tendrá que perder 80 l/m3 hasta llegar a su equilibrio. Es decir, que en una vivenda de 80 m2, con su techo de hormigón de 18 cm de grosor, tendrá acumulado en las superficies de hormigón del orden de 1.150 l de agua que deberían de evaporarse, en caso de que no se taparan con otros materiales. Estos datos nos dan la idea de la humedad que se genera en una obra durante la construcción y posteriormente, una vez acabada, la que se sigue aportando al interior de nuestras viviendas. Según la fórmula de Cadiergues, el tiempo de secado del hormigón con un espesor de 30 cm es de 1.440 días, unos 4 años. De ahí la importancia de la construcción seca para evitar los efectos de la alta humedad relativa en los espacios interiores.

Plásticos, tiene una energía gris elevadísima, de 140 GJ.

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“La felicidad se alcanza cuando lo que PIENSAS, lo que DICES y lo que HACES están en armonía”

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